Desastre en Myanmar
Myanmar (ex República de Birmania) fue azotada por un ciclón que dejó hasta el momento 10.000 muertos.
Este pequeño país, gobernado por una Junta Militar con mano dura, solicitó a la Comunidad Internacional ayuda económica y alimentos para poder hacer frente a la delicada situación que vive su gente. Hace unos meses, Myanmar fue noticia por la rebelión de los monjes que pedían por mayor libertades y derechos.
PARA MAYOR INFORMACIÓN:
“REVOLUCION DE LOS MONJES” - Septiembre/Octubre 2007
Myanmar (o la ex República de Birmania) se encuentra al sudoeste asiático y limita al norte con China, al este con Tailandia y al oeste con la India. Por estos días, los medios de comunicación se han hecho eco de una tensa situación que allí se vive, por lo que este desconocido país está siendo tema de debate en el resto del mundo. Esta república está gobernada hace más de 40 años por una junta militar con mano de hierro, donde están restringidas las libertades personales y los derechos básicos. En Myanmar no se convocan a elecciones desde 1992, cuando el partido opositor arrasó en las urnas prometiendo una democratización del vapuleado país. Ante una derrota tan pronunciada, la Junta Militar decidió anular los comicios y continuar en el poder. La curiosidad más grande que ofrece Myanmar es que si bien todos los sectores de la sociedad son asiduamente violentados, los únicos por los que los militares sienten respeto son los monjes budistas. Éstos, al ser la religión mayoritaria, y ante la violencia del régimen, comenzaron a debatir de política, derechos humanos y gobierno en sus templos. Así se empezaron a gestar movimientos de resistencia, bregando por la libertad y el mejoramiento de la vida en general. Así comenzó la “Revolución de los Monjes”. Ésta fue la promotora del levantamiento por parte de la sociedad civil. Revuelta que, ya se ha cobrado la vida de muchos ciudadanos, pero por la que población de Myanmar no está dispuesta a claudicar. La luz de esperanza que se ve para poder solucionar el conflicto, llega de la mano de la ONU. Organismo muy deslegitimado, sin credibilidad y en el que su interior no se avizoran debates serios sobre cómo sacarla del abismo en el que se encuentra, luego de que sus propios miembros desobedecieran los dictámenes hasta el momento incuestionables. Concretamente de la desobediencia de Estados Unidos para con la invasión a Irak (vetado por tres de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, órgano máximo dentro de la ONU). El enviado de la ONU es, en concreto, lo más cercano a una solución decente, máxime cuando las potencias mundiales parecen enfrascarse en sus negocios, sin prestarle atención a este país que demanda la urgente asistencia mundial.